 |
 |
 |
Página 2/2
Se quedaron los dos en silencio, mirándose el
uno al otro, aunque en realidad Lord Calin no sabía donde se encontraban los
ojos de esa bestia impura.
Lord Calin dió un paso, y alzó La Ardiente.
Ésta empezaba a brillar con luz interior, pero una luz tenue. Cuanto más
pensaba Lord Calin en las palabras de Wildkill, más luz producía La Ardiente.
Y lo vió. Wildkill lo vió. Las inmensas olas
de energía que producían La Ardiente elevaba la temperatura hasta ser insoportable,
al igual que la luz que emitía, que era como la de una estrella. De repente,
Lord Calin empezó a gritar, hasta que Wildkill no veía su silueta. Wildkill
cayó al suelo, y Lord Calin descubrió que no tenía ojos, ni cara, ni corazón.
Windkill vió el poder de La Ardiente.
-¡Dile a tu señor, qué no
descansaré hasta aniquilarlo! ¿¡Me has oido?!
-Pobre iluso......
-Tus días de errar de un lado a
otro maldiciendo y destrozando, han acabado aquí - Lord Calin miró a la
espada-. Ella te purificará.
Lord Calin hundió La Ardiente en el
pecho de ese jinete oscuro, y éste, se desvaneció. El escudo que había creado
de viento cesó, y la ayuda vino, pero tarde.
-Señor, ¿qué os ha ocurrido? -
exclamó Xavier, muy nervioso e intranquilo-.
-Xavier, tenemos que ver al rey.
Que estos valientes caballeros que me han acompañado que tengan montura, pues
partimos inmediatamente.
-Pero ...-
en ese momento xavier observó en la cara de Lord Calin espanto, pero a la vez
confianza-.
Partieron a los pocos minutos, y
los diez caballeros encontraron montura gracias a sus compañeros, que fueron en caballos de dos en
dos.
Volvieron
a subir la montaña escarpada, y en la cima, se podía contemlar el círculo
eólico que había provocado Windkill.
Ahora en lo único que pensaba
Lord Calin era en cómo había conseguido liberar el poder de La Ardiente. Lo
único que sabía, y lo único que le preocupaba, era vengar a su padre, con la
misma espada legendaria.
Pocos minutos después todos los caballeros admiraron el gran poder
de los hombres, La Santificada, una obra maestra con un conjunto de arte,
nobleza, serenidad y defensa a la vez, casi inaccesible.
La fortaleza-ciudad se
extendía a lo largo de la Montaña de los Hombres, de grandes dimensiones. La
vegetación de esta montaña era verde, constituida por hierba siempre verde y
campos de amapoles. Siempre fueron tierras fértiles. Antaño cultivaban las
semillas de todas las clases de plantas, árboles, o arbustos. De la Montaña de
los Hombres nacía un río caudaloso, de corta extensión. No tenía nombre fijo.
En los mapas solo aprecía el nombre Río. La gente lo solía llamar así, aunque
también el Caudaloso salía de la boca de algún sacerdote o adivino. La
Santificada estaba amurallada por todo su exterior. Cada cierto espacio había
una torre de vigilancia, de la que se avisaba de posibles intrusos. Para poder
acceder a la fortaleza-ciudad se debía bajar un puente de madera con un inmenso
e impresionante escudo del rey Carlo el Astuto, perfectamente tallado por los
mejores escultores de la Tierra. Se rumoreaba que también trabajó un escultor
del Aire.
En aquella época, el mundo se
dividía en: la Tierra, donde reinan los hombres, y lideran todas las razas; el
Aire, donde se encontraban los dioses y ángeles. Éstos poseían poderes místicos
y poderosos, y controlaban a los hombres; y el Mar, agua que separa a la Tierra
en proporciones más o menos extensas. En el Mar habitaban seres sobrenaturales,
que controlaban la climatología.
Al cruzar el puente, se
extendía una inmensa avenida, que de ella salían calles perpendiculares; en el
oeste se encontraba la parte política y en el este la religiosa y ocio. Las
casas de los ciudadanos eran modestas, con dos pisos, pero todas ellas
adosadas. En el oeste, se encontraba el Consejo de los Reyes, y el
Entrenamiento de los Héroes, en el que cualquier ciudadano podía pasar a ser soldado
e ir subiendo de categoría según pasaba exámenes. De aquí salía la milicia de
los hombres. En esta parte de la ciudad, constituída principalmente por casas,
se encontraba la zona "menos rica" de La Santificada. En la zona
este, o religiosa se podían contemplar numerosos templos en el nombre de
Thraol. Los sacerdotes e invocadores eran poderosos, y cada día rezaban por una
buena batalla. También ahí la pista olímpica crecía, al igual que los atletas,
los ricos y los bellos parques.
Al final de la avenida se admiraba el palacio del rey Carlo el Astuto;
un gigantesco palacio amarilloy blanco. No estaba muy trabajado, ya que todavía
faltaban muchas partes por acabar. El castillo era muy simple a primera vista,
ya que solo estaba constituido por unas murallas y en el interior, viendolo
desde fuera, había un torre alta, con una ventana en
lo más alto. Digo que a primera vista, ya que, si te acercabas, se distinguían
en las murallas todos los nombres de todos los soldados muertos en el nombre de
Carlos el Astuto.
En el interior del palacio se
encontraban bellos jardines, estatuas de héroes, y muchos sirvientes del rey.
--------------------------
Al
tercer día, en las llanuras verdes de Alto Régimen, se encontraron con una
pequeña aldea completamente destroza; cada cabaña estaba polvorizada a causa de
algún incendio, el templo, con una insignia del dios Thraol, destruido por
completo, solo quedaban en pie dos columnas de mármol, magulladas, a punto de
derrumbarse.
Este
encuentro no retrasó en absoluto al ejército de caballeros. Horas más tarde
llegaron a las lentas aguas del río Aguas Mágicas, un río de casi cinco millas
de anchura, que bordeaba la siniestra península de Archaon.El Aguas Mágicas
estaba rodeado de un amplio bosque de
abetos y pinos, y muy extenso, tanto, que hacían falta unas dos semanas para cruzarlo desde el Lago
del mundo hasta el templo de Remién.Este bosque estaba habitado únicamente por
seres pacíficos, de ojos saltones cada una de sus especies.
El
ejército paró por oden de Lord Calin.
-¿Qué hacemos, mi señor? Podríamos continuar
el cauce del Aguas Mágicas hasta el templo de Remién, o ir contracorriente e ir
hacia el Lago del Mundo.
Cruzaremos el río - dijo Lord Calin-. Es el camino más corto.
Pero, si cruzamos el río, nos encontraremos en la península de
Archaon. Mi señor, pero con todos los respetos, ni con mil hombres podríamos
entrar ahí.
¿Crees que no lo sé? Quiero ver inmediatamente al rey Nominas. Quiero
saber de su salud. Xavier, ya sabéis que la salud de nuestro rey vecino depende
de su moral. Es muy anciano, y su imperio se envejeze con él. Al menos quiero
estar con el rey cuando muera. Él hizo que yo estuviese aquí, asi es que si vos
queréis, seguidme. Yo iré por la península, aunque fuere solo.
Se hizo un gran silencio. Los caballeros
observaban por las rendijas de sus cascos lo que ocurría. Y el silencio del
capitán Xavier inquietó a unos cuantos caballeros, que querían saber que les
ocurriría. Entonces un caballero se acercó a la escolta del Noble caballero, se
bajó del caballo y se arrodilló ante él.
Yo daría mi vida por vos si hiciese falta. Vos me habéis enseñado más
de lo que niguna otra persona puediera haber imaginado-el caballero
se levantó, y Lord Calin pudo ver el escudo del rey Carlo el Astuto-.
Leváis la insignia de nuestro rey. Quitaos el casco.
El caballero no se lo pensó un instante y
con las dos manos, alzó el casco que llevaba en su cabeza.
¡Vos! No podría haberlo imaginado - exclamó el capitán Xavier-.
Los caballeros se inquietaron más, algunos
de ellos tuvieron que cambiar de sitio para poder ver quien era el caballero
real.
Kran, como esperaba. Sé que el rey mandó un caballero real para
escoltarnos, pero no un caballero de la escolta del rey - dijo Lord Calin, un
poco sorprendido-.
El rey me ordenó que os
acompañase a todos lados, sin excepción. Y creo que este es el mejor momento.
Yo siempre he estado con nuestro rey, y sé que estos días puede que sean sus
últimos. Así es que yo siempre mantendré firme la orden de mi rey, aunque muera
en el intento- se volvió a arrodillar, colocando la mano derecha sobre el pecho
y con la mano izquierda en la empuñadura de su espada-. Yo, Kran Van Heinz,
noble caballero de la escolta del rey
Carlo el Astuto, acompañaré a vos a donde haga falta, y nunca dudaré de
vuestras órdenes.
Al escuchar esto, los demás caballeros
bajaron de sus caballos a la vez, como si estuvieran poseídos, y a las orillas
del río Aguas Mágicas, se pudo observar, la reputación y la lealtad de los
hombres, ya que todos se arrodillaron tal como lo hacía Kran, demostrando un
inmenso vínculo entre ellos y el noble caballero, ahora conmocionado.
El capitán Xavier, arrepentido se sus
palabras balbuceó:
Lo siento, oh, mi señor- y dicho esto se arrodilló-.
Te perdono, Xavier. Mis caballeros me quieren, son más leales a mí que
un perro a su amo. No dudan de mí jamás, y por eso, me seguirán hasta la
muerte. Esto, Xavier,esto es lo que hace grande a los
caballeros de estas épocas. Cada uno de ellos será recordado mil y una veces
durante mil y un años. Abuelos contarán a sus hijos historias sobre ellos, y
los hijos a sus hijos y así sucesivamente hasta el fin de los tiempos. El honor
de un caballero es muy grande, Xavier. Vos decidís, si seguir vuestra propia
ruta...- el noble caballero se montó en su bello corcel, que repitieron la
acción los demás caballeros, incluyendo a Kran-.. o
seguir la nuestra.
El capitán Xavier se monto en su corcel, y
añadió:
Con vos, hasta la muerte.
Partamos pues, no hay tiempo que perder.
Todos los caballeros empezaron una larga
caminata hasta la península de Archaon cruzando el Aguas Mágicas. Iban todos al
paso, y el chapoteo que producían las herraduras de los caballos al entrar en
el agua, hacían que todos los animales pacíficos del bosque se hacercaran para
ver que ocurría. Se oyó como algún caballero se quedaba asombrado al ver algo
tan bonito. Una especie de estos seres, tenía forma de periquito, pero al alzar
el vuelo sus alas brillaban con luz propia, e iban volando por encima de los
caballeros haciendo círculos y
autenticas muestras del arte de volar.
Otra espiece eres muy rara. Era algo así
como una bola de media metro de altura,y no tenía
extremidades, solo una pequeña cabeza con ojos grandes y hocico pequeño y una
larga cola marrón. Tenía los pelos teñidos de rojo y se movía saltando de un
lado a otro gracias a su cola.
Estos
animales les acompañaron hasta la otra orilla. Al llegar allí se fueron rápido,
con miedo a quedarse por si les ocurriese algo. El noble caballero se dio
cuenta de que a esta orilla del Aguas Mágicas no había nada de vegetación. La
tierra estaba seca, con grietas, y con ramas de Arboles quemadas. La península
era muy grande. En el interior de la península de Archaon había una cordillera, y en la montaña más
alta de todas, un castillo observaba desde lo alto todo lo que venía o se iba.
El castillo tenía forma de cuadrado regular, con una alta torre a cada un de
sus esquinas. Cada una de las torres pseía un gran cuerno de Smaush, un animal
legendario de cuerpo robusto, que se movía a cuatro patas, y se caracterizaba
porque tenía una cabeza larga con u solo cuerno, un cuerno tan grande como dos
personas. El cuerno les servía para avisar de peligro, y a la vez, para asustar
a quien se acercase. El sonido que producía este cuerno era muy fuerte y grave,
y a la vez lento. Quien soplaba estos cuernos eran los arch, hombres consumidos
por venganza e ira, que fueron convertidos por Archaon en semidemonios, para
que luchasen por él.En el centro del castillo había otra torre pero más ancha,
que ascendía en espiral hasta el cielo, y se perdía entre las nubes. Las
leyendas dicían que arriba del todo habitaba un dragón dorado, el hijo de Gold
Draco, el rey de los dragones. Su nombre era Graunt, corronpido también por
Archaon, y no tenía piedad de nadie, y solo escuchaba la voz de Archaon. Las
murallas del castillo eran de piedra gris excavada en la Gran Sierra de la
península de Archaon.
Desde este castillo Archaon controlaba
todo su imperio. Archaon antaño fue un hombre, rey de Urak, pero que al ser
expulsado por su pueblo, se convirtió en una persona impura que mataba vidas inocentes y destruía poblados enteros él
solo. Un día Archaon fue sorprendido por los caballeros de el rey Carlos el
Astuto, lo atraparon y fue condenado a morir mediante los ritos mágicos y
hechizos más macabros y siniestros que solo los Sacerdotes del dios Thraol conocían.
Archaon no llegó a morir, y fue dotado de poderes extraordinarios, como
controlar el pensamiento de las personas, levitar, infestar campos de cultivo
enteros con la peor de las plagas con solo soplar, o matar un dragón solo con
un golpe. Desde entonces Archaon fue reclutando hombres con sed de venganza por
multiples temas, y fue creando esclavos por todas aquellas aldeas por las que
pasaba. Así, se adentro en la península Mágica, que más tarde se convertiría en
la penínsla de Archaon. Antes la península estaba llena de vida, pero gracias a
Archaon, la única vida que hubo fue los arch y él, Archaon, y él solo se coronó
como "Archaon el destructor del mundo".
FIN
|